miércoles, 9 de junio de 2010

Al doctor Gilberto Serulle

Doctor Gilberto Serulle:

Usted fue elegido por el pueblo de Santiago en las recién pasadas elecciones, no es un secreto para nadie que el margen que le otorgó la victoria, fue estrecho, sin embargo, evidentemente más personas votaron por usted, que por Sued.

Ganar unas elecciones tan reñidas, donde confluían opiniones tan diversas, ha debido dejarle a usted una gran satisfacción. Santiago le ha otorgado un voto de confianza, como ente que forma parte de este conglomerado, he querido acercarme a usted utilizando la única manera que tengo para hacerlo, a través de este medio, confiando en que estas palabras puedan llegarle de alguna manera.

Sobre política, tal vez lo desconozca todo, por consiguiente no osaré hablarle sobre ello, quiero más bien, hablarle como una observadora de lo que ocurre, no sólo a nivel de sindicatura y de su incumbente, sino sobre la conducta especial que adoptan todos los altos funcionarios.
Por ser espectadora imparcial, alejada de compromisos que me obliguen a elevar más la balanza en determinado lado, me siento capacitada para hablarle de la impresión negativa que causa el “retraimiento” de una autoridad pública, a la cual para acercarse, hayque buscar el padrinazgo de una persona importante y a veces ni de esa manera puede llegarse a ella.

Durante la propia campaña política, cuando sería más fácil, ya que es el período utilizado por los candidatos para captar adeptos, se hace difícil acercarse a determinado líder, porque la persona cercana a éste, asistente, jefe de campaña o como se le llame, se erige en guardián, un cancerbero a quien tampoco se tiene fácil acceso y cuando se logra, esta persona pone tantos obstáculos y hace tantas preguntas, que se diría que detecta un complot en cada palabra.

Los funcionarios, desde que asumen sus posiciones, empiezan a ser selectivos y se rodean de lo que llamo un “anillo”, a cuyo alrededor se mueve todo lo concerniente a la institución que sea y no debe ser así, usted como Alcalde, aquél como Diputado, o el de más allá como Senador, todos son funcionarios elegidos por el pueblo y es a ese pueblo a quienes se deben. Lamentablemente aquí impera la ley de excepción, la élite, los apellidos sonoros y ya es tiempo de que impere la mal llamada democracia, que nos gobierna, en todos los estamentos de la vida pública.

No existe razón de que el Presidente de la República sea un personaje tan inaccesible, que ningún dominicano pueda tener acceso a hablarle, ciertamente entiendo que debe regir un protocolo, que hay que tomar en cuenta la alta investidura, sin embargo, juzgo desmesuradamente injusto, que el dominicano común, no tenga acceso a hablarle a su Presidente, persona a la cual contribuyó a elevar a esa categoría.

Tengo entendido que usted tiene la mejor intención de trabajar y hacer de la sindicatura, una institución diferente, los ayuntamientos son en cualquier lugar del mundo, la mejor referencia de lo que es un pueblo, me atrevo a sugerirle doctor Serulle, que no permita que el anillo que “indispensablemente” se formará a su alrededor, indudablemente que con parte de los mismos que durante la campaña, tampoco daban acceso a su persona, le alejen de su gente, de la gente que depositó en usted el voto, eligiéndolo para la posición que en breve tiempo tendrá.

No es que mantenga siempre las puertas abiertas sin la debida precaución y vigilancia, es simplemente, que otorgue a su gobierno municipal, una pincelada de humanidad, piense Doctor, que mucha gente desearía confiarle alguna inquietud y que muchos de esos excluidos que se jugaron el todo por el todo, votando por usted, son seres tan humanos y valiosos, como el que más presume de serlo.

Al final, presentarle disculpas por si acaso le parecieran duras mis palabras, o fuera de lógica, que no me parece a mí que lo sean, pero todo es cuestión de opinión, un saludo afectuoso y el compromiso de informar por este mismo medio, sobre su gestión, espero que siempre que lo haga, sea para exaltar.

Nurys Rivas

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